02/12/09

TOKIO BLUES, Haruki Murakami


Lo malo de leer libros japoneses es mantener los nombres de extraño y golpeado sonido. No son fáciles de seguir la lectura. Fuera de los lugares, centros de estudios o restaurantes.

Toru Watanabe solía salir, en los días de su juventud, con su mejor amigo Kizuki. La amistad que tenían era de esas que haces en tu juventud, tu uña y carne, tu pata del alma, íntimos, donde casi siempre el novio es un estorbo. Sin embargo el caso de ellos fue totalmente distinto. Kuziki y su novia invitaban a Watanabe a salidas en con ellos para presentarle alguna chica con la cual emparejarlo , y hacer salidas menos aburridas. Al pasar el tiempo la pareja encontró que invitar a Watanabe era más que suficiente, los tres la pasaban de lo lindo.

Por circunstancias desconocidas Kizuki se suicidó, y dadas las circunstancias Naoko y Watanabe siguieron siendo amigos hasta llegar a confundir la amistad con el amor, pero la vida sin Kizuki no significaba nada para Naoko. Ella tenía una frágil salud mental, lo que los aleja.

Watanabe, en la universidad se encuentra con Midori, una chica suelta de huesos, entretenida y extrovertida en sus conversaciones. El se siente atraído por ella, pero sigue sintiendo un fuerte lazo entre Naoko y él.

En realidad el libro narra la historia de Watanabe y sus romances de su juventud. El libro se inicia cuando, él a los 37 años, escucha una canción de los Beatles (Norwegian Woods) que lo transporta a los recuerdos amorosos en su juventud.

Haruki Murakami, escritor japonés y traductor de libros, es también amante del Jazz, deja ver en sus libros el gusto por la música que lo apasiona. “Jamás había escuchado una música tan sorprendente, así que me volví un fanático del Jazz y más tarde un escritor al que el Jazz le enseño todo”. Es una de las pocas declaraciones que el escritor celoso de su fama ha dado a conocer . Murakami está destacando en Europa y en América como pocos autores japoneses lo han hecho, aún no está traducida toda su obra al español pero si gran parte de ella. Inició su carrera de escritor a los 30 años. En este libro la música es una vez más el enlace con los recuerdos en la mente de su personaje Watanabe.

22/11/09

SIETE VIDAS Y MEDIA, Alberto Vazquez-Figueroa

AVF en la selva ecuatoriana

Cuando se lee un libro con situaciones extraordinarias, lugares exóticos, o en el mejor de los casos, historias noveladas, uno se pregunta cómo hace el autor para transportarnos a esos lugares, que hasta parecen que transmiten olor a través de sus páginas. No se sabe si el autor tiene una imaginación desbordante o las experiencias de la vida lo llevaron a conocer esos parajes donde quizá muchos de nosotros nunca llegaremos a estar.

Esa curiosidad me llevó a leer “Siete vidas y media”, libro autobiográfico de Alberto Vázquez-Figueroa, autor de más de 70 libros de aventura. Sus libros recorren desde las selvas de América hasta el desierto del Sahara. No es de sorprender que alguno de sus protagonistas haya cruzado el continente africano en busca de un ideal o escapando de los “hombres de azul”, o alguno se suba de polizonte en un barco que lo llevaría a Sevilla, desde las islas Canarias, y termine en el barco de un capitán que descubriría el continente Americano.

El título le hace justicia al libro, pues Vázquez-Figueroa ha pasado situaciones inverosímiles, arriesgando su vida por una noticia o buscando información para algún libro que le ha ido dando vueltas por la cabeza.

El libro se da a manera de entrevista, va llevando al lector a identificar, poco a poco la raíz de algunos de los más queridos libros de Alberto, tales como Tuareg, Arena y Viento, Los ojos de Tuareg, narrados en el norte de África, donde pasó su niñez y su adolescencia. Más tarde se adentra en África desde donde comenzaría a escribir para una revista o periódico. Ese mismo medio lo envía a América. Vive el terremoto del 70 en Perú, intercede en asuntos políticos como periodista en República Dominicana y recorre la selva amazónica, lugares, de donde extraería información para sus libros “Manaos”, “Viracocha”, “El Inca”, “Panamá Panamá”, “Vendaval”, “La Iguana”, entre otros.

De manera muy ágil, se recorre la vida y experiencias del autor, así como se puede conocer algunos de sus puntos de vista sobre la crisis o política, pues utiliza este libro como una tribuna de opinión para hacer algunas denuncias “sin pelos en la lengua”.

AVF considera que no la logrado lo que quiere en la vida, habla de fracasos, de ninguna manera literarios, Tuareg llena todas sus expectativas como escritor, es la niña de sus ojos. Su proyecto de desalación que aún no nace, a pesar de que ya está listo para desarrollarlo en cualquier país, saciar y acabar con la sed y problemas de agua, es el motivo de sentir, que ha ido a contracorriente en estos últimos años y al parecer debe sentirlo como un parto doloroso.


15/11/09

LOS GALLINAZOS SIN PLUMAS, Julio Ramón Ribeyro

La Feria del Libro Ricardo Palma rinde este año homenaje al escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, al celebrarse sus 80 años de nacimiento. El escritor ya fallecido en 1994, es considerado uno de los mejores cuentistas de la literatura latinoamericana. Leyendo esta noticia, me animé a leer el cuento corto ¨Los gallinazos si plumas¨.

Efraín y Enrique son los protagonistas de esta historia que cuenta cómo tienen que trabajar para alimentar al cerdo que tenía su abuelo. Los niños eran enviados cada mañana a recoger desperdicios para juntar la comida que comería el animal llamado Pascual. Una mañana en una de sus andanzas, Efraín tuvo un corte en el pie que lo llevaría a la cama, entonces Enrique se enfrentaría sólo a la triste tarea de recoger la comida en los basurales. Para su consuelo Enrique se encontró un perro que les alegraría la miserable vida que llevaban al lado de su abuelo, quien los maltrataba.

Efraín cada día empeoraba, su pie se estaba deformando, a los días Enrique también cayó enfermó. El abuelo en lugar de ayudarlos, les hacía la vida miserable tanto dejó de dar de comer. Creyó que haciendo eso los obligaría a levantarse y traer comida para el cerdo, el cual cada vez se volvía más loco del hambre. Una mañana el abuelo obligo a Enrique a traer comida, luego que regresó se encontró con un suceso terrible. La maldad del abuelo había llegado hasta los límites cuando Enrique se dio cuenta que el chancho estaba devorando al perro. Enrique se enfrentó a su abuelo y lo golpeó. El abuelo que era cojo se cayó en el chiquero. Los niños asustados huyeron del espeluznante espectáculo. Dejaron atrás la vida de maltrato y abuso que habían vivido, yendo en busca de un futuro lleno de esperanza.

"A las seis de la mañana la ciudad se levanta de puntillas y comienza a dar sus primeros pasos. Una fina niebla disuelve el perfil de los objetos y crea como una atmósfera encantada. Las personas que recorren la ciudad a esta hora parece que están hechas de otra sustancia, que pertenecen a un orden de vida fantasmal. Las beatas se arrastran penosamente hasta desaparecer en los pórticos de las iglesias. Los noctámbulos[2], macerados[3] por la noche, regresan a sus casas envueltos en sus bufandas y en su melancolía. Los basureros inician por la avenida Pardo su paseo siniestro, armados de escobas y de carretas. A esta hora se ve también obreros caminando hacia el tranvía, policías bostezando contra los árboles, canillitas morados de frío, sirvientas sacando los cubos de basura. A esta hora, por último, como a una especie de misteriosa consigna, aparecen los gallinazos sin plumas." (Fragmento)

El film "Caidos del cielo", tiene un fragmento con "Los gallinazos sin plumas", donde la genial Delfina Paredes, hace las veces de la abuela (cambio de rol?).